sábado, agosto 07, 2004

Algún amor que no mate

No se acuerda Prudencia de cuándo empezó a pensar en el menú del día siguiente mientras hacía el amor con su marido. Sabe, eso sí, que al principio no pensaba en nada. Sentía, sólo sentía. El roce de los cuerpos, las caricias, los besos, la humedad. La invasión de los sentidos. El olor, el sabor, susurros y miradas, sin prisa. Y eso era ternura. Ella se dejaba llevar, sin cálculo, sin saber adónde. Se entregaba y recibía. Y eso era sosiego. Era también pasión cuando los dos se enredaban, cuando se comían mutuamente, con ansia, cuando coincidían en el éxtasis. Entonces se decían: esto es como volar.

Pero llegó un día en el que Prudencia empezó a pensar, y no recuerda cuándo. Un día cualquiera el placer se convirtió en búsqueda de placer. Un día en el que no sintió esa invasión de los sentidos, sino la del cuerpo de su marido, su peso sobre ella, y la prisa por volver a ser dos. Ella pensaba en la cesta de la compra mientras esperaba el final con paciencia. Cuando él se retiraba, ya casi dormido, Prudencia sabía qué iban a comer mañana; y qué precio tenía que pagar. Día a día.
Hasta que llegó el asco
.

Algún amor que no mate
Dulce Chacón

Echo de menos el sexo, demasido tiempo sin el roce de un cuerpo, demasido tiempo para pensar...

Cuando mi vertiente nostálgica me lleva de vuelta al pasado, no puedo evitar compararme con Prudencia. Me reconozco en su ataraxia vital, en su forma de dejarse hacer, como si su misión en la vida fuera estar allí, cediendo su cuota de placer a algún otro follador nato, dejando que se cumpla, sin oponer resistencia, la puta ley de la compensación.

Pero yo me rebelé, aprendí a abandonarme al caos de mi cuerpo, a gozar, a gemir, a imaginar y programar, y ahora la vida se cobra su cuota: amor en la distancia, que no distante, sexo en la cabeza, nunca en la carne, abrazos a la almohada, ni siquiera a los amigos...

Echo de menos el sexo, echo de menos el amor... porque los derroteros del cuerpo están bajo la jurisdicción del alma.

“Lo cierto es que la felicidad no es como dicen, que sólo dura un instante y no se sabe que se tuvo sino cuando ya se acabó. La verdad es que dura mientras dure al amor, porque con amor hasta morirse es bueno.”

Diatriba de amor contra un hombre sentado
Gabriel García Márquez.

4 Comments:

Blogger Jeronimo said...

Discordoooooo :P

Corpo e alma sao do mesmo nivel ...

Nao se pode ter um sem o outro ...

Ou melhor, pode sim, ter sexo sem alma e vice versa ...

Mas que um seja mais q o outro ... pffff, nao rola ...

Tudo isso sao autores que nao viveram experiencias sexuais boas o suficiente ... UIHAUIHAIUA

Olha q metido eu ... :PPP

8 de agosto de 2004 15:39

 
Blogger Muriel said...

Yo no estoy ni a favor ni en contra. Sé que eso pasa, el follar sin sentir, casi que por obligación, porque yo lo he vivido, aunque creo, al igual que tú, que alma y cuerpo han de estar, y de hecho están, al mismo nivel.

Ahora sólo queda encontrar el sexo con amor, y dejar de lado el amor sin sexo, hehehe.

Ups, fin de comentario :P

8 de agosto de 2004 16:27

 
Blogger Gnomalo said...

Sem comentários...

8 de agosto de 2004 22:00

 
Blogger . said...

Pocos meses antes de morir, en junio del año pasado, Dulce Chacón me impuso la banda de graduado en Madrid. Era la madrina de nuestra promoción. Aquella fue la última vez que estuve con ella. Me deseó mucha suerte. Mi respuesta fue: "A ti, Dulce, no te hace falta".

No sabía que estaba enferma de cáncer. Creo que ella tampoco.

Era una gran escritora, y una persona fantástica.

Buenas noches.

24 de agosto de 2004 03:00

 

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